Vienen tiempos duros, es cierto que a nadie le importa lo que pase, no se meten por si hay alguna convocatoria. Efectivamente, nos sacudimos las zapatillas como los toreros, como hizo Paquirri Q.E.P.D., en la plaza de toros cuando el Perolo lo engañó a voces diciendo que venía el toro y el torero saló corriendo y tomó el olivo (como dicen los tuarinos por saltar la barrera); tenemos pendiente el convite del hijo del feo y seguirá pendiente hasta que a lo mejor tallen al muchacho.

Nada, nada, seguir así.