Ne me quitte pas
Cuando empecé a trabajar en la gasolinera, compaginaba el trabajo con estudios de FP, rama administrativa, en enseñanza nocturna. Como entré de “corre-turnos” cada día de la semana tenía un turno distinto y los lunes me tocaba siempre de noche.
El horario de clase era de siete de la tarde a once de la noche y los lunes después de clase cogía mi mobilette y me iba a mis despacios a la gasolinera donde mi padre, que trabajaba conmigo (o mejor, yo trabajaba con el) me tenía ya preparada la ropa de trabajar y la cena.
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Independientemente de cual fuera la cena que me hubiera preparado mi madre, el postre era siempre el mismo, dos flanbys, desde 1978 hasta 1982 todos los lunes por la noche que tuviera turno mi postre era el mentado flan de nestle.
Durante el primer año de trabajo, mientras me comía el postre, había un programa en Radio Nacional, que presentaba Javier Moreno que me parece que se llamaba “La Huella de los Ídolos” en el que por entonces estaba repasando la vida y obra de Jacques Brel y desde entonces, cada vez que escucho una canción de Brel, sobre todo Ne me quitte pas, me sabe a flan de vainilla.